martes, 24 de julio de 2018

¿Trabajas mucho y ganas siempre lo mismo?


Contar con un empleo estable es considerado por muchas personas como un logro de vida. Sin duda lo es. Pero, aunque no debemos restar méritos a la constancia, preparación, actualización y tenacidad que se requieren para hacer carrera por años, incluso por décadas en alguna empresa u organización, mantener un solo empleo es equivalente a mantener un sueldo fijo por el mismo período de tiempo, lo que se traduce en poca retribución si lo comparamos con los años de servicio prestado.


Las exigencias de los últimos años, producto de las dificultades económicas globales, han hecho que las personas se vean en la necesidad de tener diversas fuentes de ingresos, para poder garantizarse a ellos mismos y a sus familias el acceso a la seguridad y solvencia económica.


Como vemos, no solo en el ámbito de la satisfacción profesional ya no es suficiente mantenerse leal y vigente en una empresa; la limitación económica que te ofrece un solo sueldo termina limitando también el resto de los aspectos de tu vida que requieren gastar dinero; o sea, la mayoría.

Así que, buscar, desarrollar y mantener fuentes pasivas de ingresos es algo que te recomendamos empezar a hacer, de inmediato. De hecho, la primera recomendación consiste en que, manteniendo tu empleo estable, empieces a generar ingresos extra, y si son ingresos pasivos, mucho mejor.

Parece complejo, pero no lo es tanto: El secreto del éxito en los negocios y la riqueza de muchos consiste en saber combinar ambos tipos de fuentes de ingresos económicos. ¡Anímate a explorar otras posibilidades de obtener ganancias! Te dejamos algunas ideas:

1. Define tu fuente segura de ingresos: Quizá esta sea la más aburrida de todas las ideas, pero al mismo tiempo es la más necesaria. Antes de darte a la tarea de averiguar de qué formas puedes llevar más billetes a tu bolsillo, define cuál es la fuente segura de ingresos, ya sea un empleo con patrón o tu propio negocio, y establece la cantidad base de dinero que ésta te deja al final de cada mes.  

2. Identifica tus aptitudes y talentos: Como todas las personas, tienes preparación, talentos y aptitudes que otros no. ¡Aprovéchalos! Descubre cuáles son tus herramientas cognitivas y empieza a explotarlas. ¿Qué tal un taller de primeros auxilios, o un curso de organización de eventos? Capitalízalos ofreciendo tus servicios a los demás.  

3. ¿Qué vas a hacer? Una vez definidas tus herramientas, dale forma a tu proyecto. Localiza a tus clientes potenciales preguntándote, ¿Quién pagaría por esto que yo sé o yo puedo hacer? O bien, ¿Quién necesita que invierta en su proyecto? Para que, tras analizar su rentabilidad, puedas impulsar una gran idea o modelo de negocio.

4. ¡Manos a la obra! En este punto, ya hiciste el 50% del trabajo. La segunda mitad consiste en materializarlo así que, ¡A trabajar! Una vez enrolado en la diversificación de ingresos, quedarás maravillado con lo enriquecedoras que serán las experiencias personales y profesionales que te brindará el hecho de compartir con un mayor número de personas, así como la entrada de dinero a tu cartera que, a diferencia del sueldo empresarial, en este tipo de negocios no tiene límites.

Si para comenzar a generar estos ingresos solo te falta una buena idea, aquí tenemos una para ti: Haz tu Inversión de Máquinas Vending, un negocio que genera ingresos pasivos, que es fácil de manejar y que la inversión inicial accesible. ¿Qué esperas para invertir? 


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